Mi historia con la raza se remonta a mediados del año 2001, año en el que Kobe llega a casa, para convertirse en ese compañero incondicional que tanto necesitaba. Y con él no solo comienza mi amor hacia la raza, sino también el gusto de disfrutar de una exposición....
            Si bien los comienzos fueron “accidentados”, por inexperiencia de ambos, tuve la suerte de encontrar gente que me enseñara a defenderme dentro y fuera de una pista. 

No puedo dejar de mencionar a mis dos grandes perros, fundamentales en mi búsqueda del golden ideal, Jordan y Michelle, y a su hijo Alex, quien a pesar de todo, con su fortaleza me enseñó que siempre hay una luz de esperanza cuando uno cree que todo está perdido.

Y finalmente, luego de mucho tiempo de búsqueda y frustraciones, llegó en julio de 2008 desde EEUU Stone...

Mis más sinceros agradecimientos a todos aquellos que hicieron posible este sueño...

Andrea Molinari

 

 

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